Perspectiva de género: trato igualitario para todos

Perspectiva de género: trato igualitario para todos

La perspectiva de género no es otra cosa que el reconocimiento al trato igualitario de oportunidades entre hombres y mujeres y persigue, a su vez, erradicar la existencia de diferencias de poder por razón de género, de acuerdo a dos especialistas consultados por el periódico DeMaestros tras la controversia que inició la publicación de la carta circular del Departamento de Educación (DE).

Esa orden, emitida por la agencia en febrero de 2015, establece una política pública para enseñar equidad de género en el sistema de enseñanza estatal y así destacar la importancia que los niños y niñas aprendan que tienen los mismos derechos. “La meta de esta política pública consiste en afianzar e institucionalizar la equidad entre los géneros en todas las disciplinas académicas, niveles, iniciativas y proyectos del Departamento de Educación”, reza parte del documento firmado por el secretario, Rafael Román Meléndez.

“La equidad de género significa una distribución justa de los beneficios, el poder, los recursos y las responsabilidades entre las mujeres y los hombres. La inequidad de género se refiere a las desigualdades injustas, innecesarias y prevenibles que existen entre las mujeres y los hombres”, agrega la carta número 19. Antes y después de la publicación del escrito, grupos conservadores y religiosos rechazaron el documento, argumentando, entre otras cosas, que ese tipo de educación se ofrecía en el hogar y que la carta circular promovía conductas u orientaciones sexuales.

Ese planteamiento fue rechazado enérgicamente por el doctor Julio Santana Mariño, presidente de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, quien sostuvo que el estado, independientemente la doctrina que practique una persona, debe instruir sobre las maneras más justas para que la sociedad viva en armonía. “La perspectiva de género es un asunto de derechos humanos, de justicia social y de salud pública. Esto no es un asunto de feministas ni de movimientos LGBT (Lesbiana, Gay, Bisexual y Transexual).

La perspectiva de género es algo que atañe a toda la sociedad porque la visión tradicional tiene consecuencias muy graves para todas las sociedades. Es un asunto de todos”, puntualizó Santana Mariño. Sobre esos roles tradicionales, sostuvo que algunas sociedades con esas visiones mantienen a las mujeres en posiciones de desigualdad lo que provoca, a su vez, condiciones de inferioridad para las féminas en la familia, comunidad y en el área profesional. Explicó, de igual forma, que el género es una construcción social, cultural y, como las sociedades van cambiando, los roles de hombres y mujeres también cambian.

El también asesor de Programas de Salud de la Asociación de Maestros de Puerto Rico dijo que desde 1998 organismos internacionales, como la Organización de Naciones Unidas (ONU), solicitaron la incorporación de la perspectiva de género en todas las instancias, proyectos y políticas de desarrollo para contribuir a mejorar la calidad de vida de las sociedades. “Es necesario incluir esto (perspectiva de género) dentro del sistema de educación para actualizar las funciones de los géneros en el siglo 21, donde las mujeres y los hombres estén en igualdad de condiciones para tomar decisiones sobre su futuro, trabajo y cuerpo.

La mujer tiene nuevos roles y funciones… no debe ser víctima de violencia, maltrato ni discrimen”, argumentó. Sobre ese particular, el psicólogo agregó que el término no se limita únicamente a proteger y beneficiar a las mujeres. “La sociedad ha enseñado que los hombres no lloran, que son fuertes, luchadores y proveedores. Ya conocemos suficiente evidencia que esas creencias no son válidas y mantenerlas vigentes le está costando la vida a los hombres”, comentó el especialista al referirse a las estadísticas del Departamento de Salud que muestran mayor número de muertes en hombres que mujeres en varias de las condiciones médicas, suicidios y homicidios. En tanto, Magda E. Sagardía Ruiz, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, opinó que la discusión del tema se ha distorsionado mucho por la intervención de algunos sectores.

“Estamos atrasados en este tema, como lo están en otros países. El fundamentalismo es una fuerza que arropa y sienta pautas. La opinión de los grupos conservadores es importante, pero solo su opinión, no imposición”, destacó la educadora. “Me preocupa la intervención directa de sectores conservadores intentando dictarle pautas al estado que, de por sí, tiene una función que la iglesia no tiene”, apuntó. Sagardía Ruiz recordó que la Carta de Derechos, en su Artículo 2, establece que la dignidad del ser humano es inviolable y cada persona debe ser respetada independientemente cual sea su condición.

“Tenemos derecho a una educación que propenda el pleno desarrollo de la personalidad y el fortalecimiento al respeto”, manifestó. El Departamento de Educación, a través de Román Meléndez, anunció que a partir de agosto 2015, cuando inicie el próximo semestre escolar, comenzará ese currículo en todas las escuelas públicas del país. La carta dispone que la implementación del currículo se incluirá en el conjunto de contenidos de enseñanza integradas a las diferentes disciplinas académicas y que abordan todas las áreas de conocimiento.

Igualmente, establece, entre otras cosas, la identificación de contenidos sexistas en los textos y materiales docentes para evaluar su contenido y el uso del lenguaje inclusivo en las prácticas, materiales educativos y comunicaciones de carácter administrativo.

Educación utiliza como fundamento en el escrito varios estatutos que incorporan el término en los ofrecimientos académicos. Por ejemplo, cita la Ley 149 de 1999, conocida como la Ley Orgánica del Departamento de Educación, según enmendada, que reconoce la responsabilidad de ofrecer una educación más allá de las áreas tradicionales.

Emplea, de forma similar, la Ley 22 de 2013, estatuto que dispone una política pública en contra del discrimen por orientación sexual e identidad de género en el empleo, público o privado, en todas las instancias del gobierno de Puerto Rico. La Asociación de Maestros de Puerto Rico, en conjunto con el Centro de Investigaciones Sociales de la UPR, publicó una edición de la revista El Sol* dirigida a educadores y educadoras con el fin de concienciar sobre los prejuicios de raza y sexo que se manifiestan en el idioma y que se utilizaban en los textos escolares. “Con frecuencia, el lenguaje utilizado en los libros refleja y refuerza la idea de desigualdad entre los sexos, las razas y las clases sociales en la sociedad. Hemos heredado con nuestro idioma, el español, la forma ‘sexista’ de ver el mundo la idea de la supremacía masculina en la comunidad”, lee parte del documento publicado en 1983.


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