Crónica de una batalla
  • Retiro
  • Jueves, 30 de Abril de 2015

Crónica de una batalla

En el 1917 un grupo de maestros visionarios consiguió establecer el primer plan de Pensiones para Maestros. Décadas más tarde se convirtió en ley y hoy ese plan lo conocemos como el Sistema de Retiro para Maestros (SRM). Esa conquista social de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR) es un hecho histórico sin precedentes y hoy enfrenta una de las amenazas más grande en su historia. La recién aprobada Ley 160 del 24 de diciembre de 2014 atenta contra el principio fundamental que justificó y justifica la existencia del SRM que es proveer protección económica al maestro retirado porque este carece de otras fuentes de ingresos al no contar con el beneficio del seguro social.

El magisterio puertorriqueño que a diario enfrenta señalamientos de todos los sectores, la mayoría de las veces injustos, es una vez más eje de una controversia. En esta ocasión se trata del Retiro. La situación delicada de nuestro sistema de retiro no es nueva, existe desde su creación porque la solvencia económica de los sistemas de retiro de beneficio definido, como era el SRM antes de la Ley 160-2013, depende de la proporción entre la cantidad de los que aportan y de los reciben. La crisis del retiro creada en parte por las posturas asumidas por el Gobierno de turno y los que le precedieron, tiene un eje común, el único que no tiene responsabilidad alguna por dicha crisis es el maestro, mayor baluarte de la educación del País. Por décadas, el magisterio ha luchado por defender lo que con el sudor de su frente ha conseguido para asegurarse un retiro digno, dentro de las circunstancias que ello le permite. En los pasados 5 años esta lucha se ha intensificado, primero por los intentos de fusión y ahora por la Ley 160-2013.

Algunos buscan presentar al educador como un ser ajeno a la realidad económica que enfrenta el pueblo, como si el maestro no aportara con su trabajo y bolsillo al desarrollo del país. El maestro es servidor público, madre o padre, estudiante, consumidor y vive a diario las necesidades, los golpes y los recortes que todas las industrias están enfrentando por esto también conoce al dedillo la situación delicada en que se encuentra su Sistema de Retiro para Maestros (SRM).

En la pasada década este sistema contaba con 26,000 retirados y 52,000 activos. Hoy la base de docentes activos se redujo y son más los retirados que los activos. Los activos aportan un promedio de $170.00 y $300.00 mensuales. El promedio de pensiones que reciben los jubilados es de $1,333.00 mensual. La deficiencia de caja es de $333 millones de dólares anuales que se sacan de las inversiones y la venta de activos.

Los datos reales revelan que las inversiones que tenía el SRM se han reducido a poco más de $1 billón y de continuar ese patrón el SRM se liquidará en par años. 

La Asociación de Maestros prevaleció ante el Supremo en el caso que llevó en contra del Gobierno. Se logró demostrar la inconstitucionalidad de los artículos en la Ley 160-2013 que causaban menoscabo en los derechos adquiridos de los maestros, sin embargo, la Legislatura no ha presentado aún el proyecto de ley necesario dirigida a fortalecer la delicada situación económica del Retiro. La bola está en la cancha del Gobierno y de la Legislatura quienes tienen el deber de crear legislación, que no menoscabe los derechos de los maestros pero que a su vez fortalezcan económicamente al Retiro para que las pensiones de los maestros queden garantizadas por las próximas décadas.


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